Él está detrás. Sus pies se hunden en el blanco de las sábanas. Ella está sobre manos y rodillas. La luz de la lámpara alcanza sus hombros tatuados.

Primer movimiento

Su mano izquierda se apoya en su cadera. Los dedos se curvan sobre el negro del encaje. Su otra mano se queda en el aire, cerca de su propio muslo. No se mueve.

Ella inclina la espalda. Arquea el cuerpo hacia abajo, lejos de él. La curva de su espalda desaparece bajo la línea de su cuerpo. Su cabeza baja hacia la cama.

Un hombre de pie detrás, una mujer en posición de cuadrupedia

Él responde. Su mano en el aire avanza. La coloca sobre la base de su espalda. La presión de su palma es plana y firme.

Ella se detiene. Ya no baja. Permanece quieta, arqueada bajo su mano. Su pelo oscuro cae sobre la sábana.

Él no retira la mano. La mantiene allí. Su otro brazo, el que estaba en su cadera, se endereza. Ahora ambos lo sostienen.

Minuto tres

Ella se inclina hacia adelante. Su espalda forma un arco profundo. Los dedos de él se hunden en sus caderas.

Sus hombros tocan la sábana blanca. Su nuca queda oculta por la maraña de cabello oscuro. La luz de la lámpara brilla sobre su espalda desnuda.

Una mujer inclinada hacia su ingle, un hombre de pie a su lado

Ella gira la cabeza hacia un lado. Su mejilla presiona la tela. Sus labios rozan la funda.

El cambio

Él no se mueve. Permanece de pie, firme. Sus piernas están tensas.

Ella baja un poco más. Su boca se acerca a su entrepierna. El aire se espesa.

Un gemido queda atrapado en la habitación. No es claro de quién es. Luego, silencio.

Ella se endereza lentamente. La columna vertebral se alarga, vértebra tras vértebra. Vuelve a la posición inicial.

Él espera. Su respiración es profunda. La habitación guarda el calor de los cuerpos.

Su nuca en la almohada

El movimiento empieza en su espalda. Él se endereza. Su cuerpo ya no la cubre por completo. Ella gira sobre sí misma, un giro lento que parte de los hombros. La cama cruja bajo el peso que se redistribuye. Sus rodillas se deslizan sobre la sábana blanca. El colchón cede.

Ella termina el giro y queda boca arriba. Su cabeza se hunde en la almohada. Sus cabellos oscuros se esparcen alrededor como un halo deshecho. Él se mantiene de rodillas entre sus piernas. La habitación es solo el resplandor tenue de la lámpara. Sus miradas se encuentran por primera vez en lo que parecen horas.

La pausa que no lo fue

Nadie se apresura. Él observa su cuerpo extendido sobre el blanco inmaculado. El encaje negro del bodi contrasta con su piel. Ella levanta una mano. Sus dedos rozan el brazalete de cuero en su muñeca. El gesto es leve, casi un accidente.

Él responde bajando el torso. Se apoya en una mano, junto a su costado. Su sombra se proyecta sobre ella. La otra mano recorre su muslo, por encima del fino caucho de la media. Ella arquea ligeramente la espalda. Su pelvis se eleva unos milímetros del colchón. Es una pregunta sin palabras.

La transición ocurre sin una orden. Sus acciones se entrelazan en el mismo instante.

Qué hacía ella Qué hacía él
Arqueaba la espalda Bajaba el torso
Elevaba la pelvis Deslizaba la mano por su muslo
Recostaba la nuca en la almohada Se acomodaba entre sus piernas

Él se acomoda por completo sobre ella. Su peso la aplasta suavemente contra el colchón. Ella ajusta los brazos, uno queda atrapado a su lado, el otro descansa en la cama. Su respiración se sincroniza. El aire sale de sus pulmones al mismo tiempo.

La presión es constante. El tejido de las medias hace un leve ruido al rozar la sábana cuando ella desliza un pie. La lámpara proyecta la silueta de sus cuerpos unidos sobre la pared. Él desplaza ligeramente el apoyo de su brazo, cambiando el ángulo. El movimiento es mínimo, casi imperceptible, pero provoca un ajuste inmediato en sus caderas.

Ella gira la cabeza hacia la mesilla. El teléfono yace inerte, su pantalla oscura. La luz de la lámpara ilumina el polvo en el aire. Él sigue mirándola. Su cuerpo se funde con el de ella. La posición anterior queda borrada.

Sin separarse, él echa el torso hacia atrás. Se sienta sobre sus muslos, enderezando la espalda. Las manos de él buscan sus piernas. Sus palmas encuentran la curva de su muslo izquierdo. Ella levanta la rodilla, doblando la pierna. El talón de su pie con la media se apoya en el colchón. Su otra pierna permanece extendida, pero la tensión en la pantorrilla cambia.

La pierna en el aire

Él se sienta sobre ella. Su peso se desplaza hacia atrás. Sus caderas quedan sobre las suyas.

Ella yace de espaldas. La cabeza descansa sobre la almohada blanca. Sus brazos se quedan a los lados.

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El movimiento

Ella levanta la pierna derecha. La dobla por la rodilla. El pie se queda en el aire.

La pierna sube hasta que el muslo casi toca su torso. La rodilla apunta al techo. El tacón de la media negra se ve claro.

  1. Él se ajusta sobre sus caderas.
  2. Sus manos buscan el contacto.
  3. Una mano agarra su muslo levantado.
  4. Los dedos se hunden en la carne.
  5. La otra mano se apoya en la cama.
  6. Él se inclina un poco hacia delante.
  7. Ella no baja la pierna.

Su mano sostiene el peso de la pierna. Los dedos con tatuajes se marcan en su piel. El brazalete de muñeca brilla bajo la luz.

Ella no mueve los brazos. Su mirada va hacia la ventana. La luz de la lámpara ilumina su perfil.

Mientras sostiene su pierna

Él permanece sentado sobre ella. Su mano derecha agarra su muslo. Los dedos se hunden levemente en la carne.

Ella no baja la pierna. La mantiene en el aire, doblada por la rodilla. Su pie queda cerca de su hombro.

Él no se mueve. Ella tampoco. La habitación está en silencio. Solo la luz de la lámpara cae sobre la piel sudorosa.

El teléfono en la cama sigue allí. La trama de las sábanas blancas está marcada por sus cuerpos.

Pasan diez segundos. Veinte. Él afloja un poco la presión de los dedos. Ella baja el talón hasta tocar el colchón.

La pierna se extiende lentamente. El pie desciende y se apoya en la sábana, al lado de su cadera.

Él retira la mano de su muslo. La deja caer sobre la cama. Ambos respiran.

Ella gira la cabeza hacia la mesilla. Éla mira el techo. La luz de la lámpara ya no parpadea.